Resumen de lo aprendido
Ser conocidos por Dios y los hombres es posible de una única forma; dar fruto.
Y conocidos no de una forma cuantitativa sino la forma real, auténtica y genuina por quienes nos rodean, por esos a quienes debemos enseñarles a Jesús.
Conocer a fondo el fruto del Espíritu Santo ha sido un viaje hacia mis adentros, un espejo de lo que he sido y lo que debería ser en Cristo Jesús, descubrir muchísimo y a la vez saber que me falta muchísimo más por experimentar y ser en Él.
Textualmente se grabó en mi corazón la distribución de el fruto hacia nuestras relaciones:
• Amor, paz y gozo con respecto a Dios.
• Paciencia, bondad y benignidad hacia nuestro prójimo.
• Fe, mansedumbre y remplaza para conmigo misma.
Y así con estas herramientas cumplir toda la ley.
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, ...
Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
